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Este blog es un blog sobre videojuegos, pero no un blog que intente ir de "pro" ni en el que quiera ir de "listillo" sino simplemente un blog en el que hablo sobre los juegos que, por una u otra razón, hayan quedado en mi recuerdo, aquellos que definieron mis gustos en este hobby y aquellos que pudieron haberme marcado. Aquí no hay guías, puntuaciones ni trucos, solo puro amor por los videojuegos y algún que otro recuerdo medio enterrado en la memoria, tampoco hay roms ni enlaces de descarga, para eso ya hay otras página.

martes, 25 de agosto de 2026

Kung-Fu Master



Echando un vistazo a la lista que tengo de todos los juegos de los que he hablado en el blog (sí, tengo una lista, porque ya me pasó una vez que comencé a escribir una entrada sobre un juego del que ya había hablado antes y, a la inversa, hubo juegos de los que creía haber hablado pero no y, por ello, comencé a hacer una lista, de hecho dos, una por sistemas y otra por géneros para que no me volviera a pasar... y sí, sé que puedes buscar lo que te de la gana en la ventanita dispuesta para ello y así saber si publicaste o no una entrada en particular, pero como soy un poco paranoico con este tema, pues igual hice las listas)... ¿de qué estaba yo hablando?, ah, cierto, que mirando las listas que tengo sobre las entradas que he publicado, me he dado cuenta de que aún no he hablado de uno de los arcades más míticos de la historia, Kung-Fu Master, aunque eso es algo que ya habréis adivinado por... bueno, el nombre de la entrada. De todas formas, en realidad, tenía mis motivos para no hablar de este juego, y es que, en realidad, SÓLO LO JUGUÉ UNA VEZ. Pero debido a su influencia en la industria, y porque era el típico juego del que hablaba todo el mundo (los cuatro que teníamos algún microordenador de la época) hablaba. Me acuerdo perfectamente de una conversación en el patio de mi colegio, en el que uno de mis compañeros (llamarlo amigo sería demasiado exagerado), comentó que, ¡por fin!, se había hecho con el juego en versión Spectrum, port que, en realidad, era bastante malo. De hecho, el juego era tan famoso, que algunos incluso hacían una broma aludiendo a un chiste que sólo entendería la gente de Cádiz ya que hacía alusión a un niño que se había tragado una cinta de "coplas" carnavaleras, solo que sustituyendo dichas cintas, por una del Kung-Fu Master. Contar el chiste aquí no tiene sentido, ya que la gracia está en que, el chiste, hay que cantarlo, ya que el chiste es solo el niño diciendo "¡papá, me acabo de tragar, una cinta de carnavales!", pero como digo, tenías que cantar y... bueno, con lo del Kung-Fu Master, el chiste era igual, solo que el que contaba el chiste daba patadas y puñetazos (al aire, no a los que escuchasen el chiste) mientras igualmente cantaba a ritmo de carnavales... cosas de gaditanos, es lo que hay, y si no te gusta, a mamarla...
    Siento que me estoy yendo por las ramas... más de lo habitual...


La postura del prota, es parecida al neko achi dachi


Vayamos al lío. Un día, no recuerdo muy bien cómo ni por qué, entré en un recreativo que yo no conocía, por las fechas, debía ser el segundo salón recreativo al que yo entré en mi vida, el primero fue uno que había cerca del colegio al que yo iba (el Reggio), y en el que después pusieron una "discoteca" llamada Gin Tonic (o algo así, sea como sea, el nombre aludía al famoso cóctel, al igual que hicieron en aquella famosa, por lo mala que era, serie de "humor" ambientada en un gimnasio, yo la veía porque había varias actrices que estaban muy bue... que actuaban muy bien, digo). La cuestión es que hace tanto de aquello, que tengo un recuerdo muy vago, es posible incluso que entrara con mis padres de camino a casa de mis tíos, o que entrara con mis primos... no recuerdo, pero sí recuerdo la mítica máquina arcade del Hang-On, esa que traía una moto en la que te podías montar para jugar. Me acuerdo perfectamente de lo "realista" que me pareció el juego, de la sensación de velocidad que proporcionaba el detallado scalling y... ah, cierto, que hoy tocaba hablar del Kung-Fu Master... Pues justo al lado de esa máquina estaba la del juego que nos ocupa. Y dicho esto, creo recordar que sí que fui con mis padres, porque tengo un ligero recuerdo de pedirle a mi madre que me dejara montarme en la moto para probarla.

Fuera como fuera, el juego de la moto me parecía demasiado complicado de manejar, sí, muy espectacular a la hora de jugarlo, pero yo era un crío canijo y bajito y me costaba hasta montar en bici (y no es broma, siempre tenía que poner el sillín lo más bajo posible), por lo que preferí probar el de los trompazos, ya que el protagonista me recordaba, un poquito, a Bruce Lee, actor al que yo adoraba en aquellos tiempos, joder, ni sé cuantas películas suyas (o de sus "clones" más bien) me tragué. Y no solo lo jugué, sino que me pasé un rato mirando la "demo" hasta que mis padres se hartaron y nos tuvimos que ir... y que sí, todo muy bonito, muy nostálgico y tal, pero el juego, ¿qué tal era?.

Como suele suceder con juegos de este calibre, me siento un poco estúpido por tener que explicar cosas tan básicas como el género al que pertenecía, pero supondré que el que está leyendo esta entrada ahora mismo, no sabe ni que este juego existe.


Si el juego fuera realista, el cuchillo alcanzaría al otro enemigo... pero no, no lo es


Pues como digo, es un juego que salió en los salones recreativos en 1984 y que fue desarrollado por Irem, por si no os suena, es la misma que desarrolló R.Type, una de las sagas más míticas de los salones recreativos, sobre todo dentro de su género, que por cierto, tampoco he hablado de ese juego aún, y es por las mismas razones, o casi, ya que al juego de naves he jugado más veces, pero bueno, es posible que hable de él en algún momento, pero regresemos al juego de las hostias como panes.

Lo que de verdad me llamó la atención de Kung.Fu Master era que, ejem, trataba de ir pegándole hostias a todo el que se pusiera por delante, ¡qué original!, diréis algunos, pero recordad las fechas de las que hablamos. Y vale, este no es el juego que inventó el género, pero sí puede que fuera el que definiera las bases de lo que luego serían juegos como Vigilante (el cual es una especie de secuela espiritual de Kung-Fu Master), o incluso Dragon Ninja, juego más complejo y "avanzado" del que ya hablamos aquí.


-Si me agacho, seguro que no me ve


La historia era tan simple que da hasta vergüenza hablar de ella... tenías que rescatar a tu novia, fin. Pero claro, en este tipo de juegos, la historia era lo de menos, lo importante era la jugabilidad, y ahí era donde este juego destacaba bastante. No voy a mentir diciendo que tenía un control perfecto, pero sí es cierto que respondía bastante bien y era preciso, lo cual era necesario debido a que podíamos ser atacado desde ambos lados de la pantalla y de diferentes maneras, debiendo reaccionar con rapidez a las diferentes situaciones. Hay que decir que, para lo primigenio que es el juego, ya ponía sobre la mesa casi todas las mecánicas que serían básicas en los años siguientes. Nuestro personaje no solo podía caminar hacia ambos lados de la pantalla, girando su cuerpo, además, que parece una tontería, pero es preciso decirlo. Podíamos dar patadas y puñetazos, pudiendo atacar tanto en salto como agachado, lo cual era algo bastante avanzado. Al contrario que muchos otros juegos, no debíamos limitarnos a caminar de un lado a otro de la pantalla, sino que nos movíamos por una torre a lo "Juego con la Muerte" (la famosa película que Bruce Lee no pudo terminar porque... ejem... se murió, básicamente), en la que debía ascender por una pagoda (¿casualidad?). Por ello, deberemos encaminarnos a las escaleras correspondientes para alcanzar el siguiente piso.

Los enemigos podían atacarnos desde ambos lados de la pantalla, ya lo he dicho, pero no se limitaban a darnos hostias, ¡qué va!, preferían agarrarnos e inmovilizarnos, lo que terminaba con nuestra vida en un suspiro, por lo que debíamos ser rápidos a la hora de acabar con los enemigos o, dado el caso, de soltarnos. Además, había diferentes tipos de enemigos, como los cuchilleros, que te lanzaban cuchillos desde lejos, y que podían matarte pues... digamos que "bastante rápido", lo que sumado a que los enemigos podían mezclarse, podía complicar bastante las cosas. No sabría decir si los enemigos tenían un "spawn" aleatorio, pero diría que era más o menos como en los Ninja Gaiden clásicos, en los que se mezclaban enemigos "por tiempo" (que no aleatorios) y enemigos fijos por zonas, pero claro, tampoco lo he jugado tanto como para asegurarlo. Y bueno, hay más tipos de enemigos, pero tampoco voy a nombrarlos a todos, aunque sí me resultan curiosas las vasijas que caen en ciertas zonas, y de las que pueden salir serpientes y cosas así, así que lo menciono y ya está.


¿Veis el símbolo de la columna?, pues no sé si es un kanji, un garabato o un símbolo del que no tengo idea, mi conocimiento sobre el japonés o cualquier otro idioma asiático es el mismo que tengo de alemán, ninguno



La dificultad del juego es... no sabría definirla. Así de primeras, podría parecer difícil, MUY difícil, pero es el típico juego que, al estudiarlo un poco, aprender los patrones de los enemigos y averiguar la manera más fácil de acabar con ellos, se vuelve más fácil... y sí... sé que suena muy obvio, pero es que hay juegos que son fáciles de por si, y juegos que, por mucho que aprendas los patrones de los enemigos, por lo que sea, siguen siendo difíciles.

Al ser un juego pionero en su época, y por la propia calidad del juego en si, lo que le proporcionó un merecido éxito en los salones arcade, Kung-Fu Master (o Spartan X, en Japón XD, será que no había nombres más normales... nah, supongo que sería por algún problema de licencias, como suele ser habitual). Ya dije más arriba, que la versión de Spectrum resultó ser bastante choricera... vamos, que era un robo pagar por ella, ya que era bastante mala. Sin embargo, en algunas consolas, como la Nes, resultó tener ports más que decentes, incluida la versión de una de las viejas consolas de Atari, que teniendo en cuenta las grandísimas limitaciones del sistema, arrojó una versión más que loable. Sea como sea, se pudo jugar en prácticamente cualquier máquina de la época que pudiera correr juegos, por lo que casi todos los niños de la época tuvo su ración de kung-Fu... buah, ¡qué flipados estábamos con el kung-fu y las artes marciales en general!...



A ese le llaman "el sindicalista"



Y lo voy a ir dejando ya. Es un juego súper clásico, y jugarlo me da una sensación similar a la que me dio probar el Pitfall de la vieja Atari, siendo ambos juegos que, pese a la simpleza de sus gráficos, consiguieron convertirse en verdaderos iconos del videojuego. ¿Lo recomiendo?... pues sí, claro, es un clasicazo, seguramente habrá cientos de juegos más "modernos" mucho más entretenidos, con mejores gráficos, más jugables y todo lo que queráis, pero probar este juego no sólo no os haría daño, sino que sería una manera de aprender cómo fue uno de los padres de uno de los géneros más famosos y explotados, sobre todo en la época de los 80/90, así que, sin más, me despido, ¡hasta la próxima!.


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