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Este blog es un blog sobre videojuegos, pero no un blog que intente ir de "pro" ni en el que quiera ir de "listillo" sino simplemente un blog en el que hablo sobre los juegos que, por una u otra razón, hayan quedado en mi recuerdo, aquellos que definieron mis gustos en este hobby y aquellos que pudieron haberme marcado. Aquí no hay guías, puntuaciones ni trucos, solo puro amor por los videojuegos y algún que otro recuerdo medio enterrado en la memoria, tampoco hay roms ni enlaces de descarga, para eso ya hay otras página.
Mostrando entradas con la etiqueta Code Masters. Mostrar todas las entradas
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martes, 21 de octubre de 2025

Street Gang Football

 



    XD, os vais a reír... o no, seguramente no, porque no es que haya suficiente gente que visite regularmente este blog como para estar pendientes de mis paranoias... ehem. Bueno, yo a lo mío. Hace tiempo comencé una especie de serie de entradas "especiales" centradas en juegos de Code Masters en el Spectrum... Creo que dije que ya la había terminado, no estoy seguro y tampoco tengo ganas de comprobarlo (equisde). Pero, la cuestión, es que había un juego en especial del que quería hablar y del que no lo pude hacer porque patata. Bueno, aquí volvemos a tener otro caso de capturas "perdidas" y de incompatibilidad con mi emulador de Spectrum, cosa que ya he solucionado. Ya no uso la tablet para estas cosas, de hecho, ya no la uso casi para nada, pero bueno, eso son cosas mías, sigamos y no le demos ya más vueltas a la cosa.



No sabéis la de veces que me he visto así en la vida real


    Como podéis imaginar, si no sois ciegos, si sabéis leer, y entendéis un poquito de inglés, imaginaréis que, el juego del que vamos a hablar, es de fútbol... pero de fútbol de pandillas... de pandillas callejeras. Con todo lo "bueno", y todo lo MALO que eso supone.

    No voy a poner demasiado contexto, porque es de esas veces en las que no da lugar. Simplemente bajé un día a la papelería de mi barriada, con mis seiscientas pesetas a ver si había algún juego que me llamara la atención... y bueno... sí que hubo uno que me llamara la atención. Y, como pasaba mucho en aquella época, lo que más me llamó la atención fue la carátula, una carátula muy macarra y marronera, que, de lejos, era lo mejor del juego, las cosas como son. Algo me dice que esta va a ser una de "esas" entradas.

    Estooo... antes de ponerme con el juego querría contar ciertas cosillas. Como niño de los 80, y adolescente de los 90, pasé horas, MUCHAS HORAS, jugando al fútbol en la calle. En una plaza, en una carretera, en un parking... donde fuera. Los balonazos en los huevos, las ventanas rotas, los retrovisores sacados de su sitio, las rodillas peladas por rodar en cemento, los codazos... todo eso formaba parte de mi vida. Al igual que los "no es falta si no has muerto", "ha sido gol aunque le haya pasado TRES METROS por encima al portero", y los "me invento reglas que no existen en el fútbol real para sacar beneficio cuanto mejor peor, el suyo, beneficio político"... o algo así, ya no me acuerdo. Con esto, quiero decir que un juego ambientado en el fútbol callejero, se me hacía muy atractivo por muy cutre que este fuera, porque tengo que reconocerlo, la gente con la que yo jugaba estaba más cerca de los macarras de este juego que los Ronaldinho y compañía que salían en FIFA Street, por ejemplo. Así que esta entrada es casi más un canto al fútbol que yo jugaba en la calle, que a este... engendro que vamos a ver hoy. Ahora sí, comencemos.


El detalle de la portería pintada en la pared es muy bueno


    El juego, vayamos ya al grano, era más simple que el funcionamiento de un colisionador de partículas (lo cuál, como os podéis imaginar, era de imaginar). Una vez cargado en nuestro ordenador, se nos daba la opción, o mejor dicho, SE NOS OBLIGABA, a poner nombre a dos jugadores, o equipos, como prefiráis, y una vez hecho, pues se nos dejaba frente al menú principal. Las opciones no es que fueran demasiadas, jugar un partido en solitario o contra un amigo, cambiar el nombre de los jugadores (no, no los de los jugadores de cada equipo, sino de los que iban a jugar, o sea tú y tu colega), y la selección de control, y aquí comienzan los problemas. Sí, aún no hemos empezado a jugar, y ya tenemos problemas. No podemos redefinir controles, sino que debemos conformarnos con dos configuraciones por defecto, las cuales, no son nada cómodas, la verdad. Otra cosa, es que no hay ligas, ni copas ni hostias, solo hay partidos únicos... lo cuál no sé si es tan malo como pudiera parecer... ejem.


Imagina no saber inglés en aquella época y encontrarte con esto...


    Cuando ya hayamos decidido como queremos que sea nuestra tortur... quiero decir, nuestra partida, el partido comenzará. Ojo. Lo de que el juego esté basado en partidos callejeros, está llevado hasta las últimas consecuencias. Aquí no hay reglas que valgan. No hay saques de banda, no hay faltas, no hay... bueno... en parte.


Yo en el medio de la calle y el balón en el quinto pino... igualito que en la vida real


    ¿Recordáis cuando, de pequeños, jugando al fútbol, a veces se paraba el partido para "decidir" si una jugada había sido falta, gol o lo que sea?, pues aquí pasa lo mismo. Habrá ocasiones en las que, el partido se detendrá y, con unos retratos muy simples, se nos narrará una pequeña charla en la que se "decidirá" quien tiene razón en un educado y razonabl... a hostias, a veces todo se decidirá a hostias. Es posible, por ejemplo, que marques un gol, que alguien del otro equipo diga "no ha entrado", y... bueno, ya lo he explicado, no voy a repetirlo. Aunque la idea no es mala, como solía ocurrir mucho en el Spectrum, la manera en la que se llevó a cabo no era la mejor precisamente. El control, por ejemplo, es un poco tosco. Y cuando digo "un poco tosco", quiero decir que conseguir que te fiche el F.C. Barcelona y ganar la Champions en la vida real, es más fácil que controlar a los jugadores. Este es el típico juego de fútbol que, se supone, debería darte el control del jugador más cercano al balón, pero como que se salta eso a la torera, y tienes que rezar a todos los dioses que conozcas para que el balón caiga cerca de un jugador tuyo. Y una vez que tienes el balón pues... sigue rezando, anda.

    No es que sea un juego imposible, obviamente, puedes llegar a hacerte con el control, otra cosa es que te merezca la pena ese esfuerzo, ya que hasta en Spectrum había mejores opciones si querías jugar un juego de fútbol.


¿Quiénes son los de mi equipo?, pues ni puta idea... como en la vida real


    Por hablar de algo positivo, podríamos hablar de los gráficos... pero de los del escenario. Como el título da a entender, jugaremos en plena calle, en una carretera, con un parking a un lado y un parque al otro. Como el movimiento del balón es tan caótico, tal y como pasaría en un partido real (¿quién lo diría?), pasaremos de estar en una esquina disparando a puerta y, a los pocos segundos, intentando sacar el balón de un parking.

    Obviamente, el juego estaba ideado para jugarlo en "vs", ya que eso hacía que, sus carencias, dejaran de tener importancia, ya que te centrabas más en fastidiar a tu amigo que en intentar jugar "bien". Otra cosa "positiva", es que, de manera aleatoria, el balón podía pincharse (no es broma), y entonces, el juego sí que se volvía ya incontrolable del todo, pudiendo incluso llegar a terminarse el partido antes de tiempo... ah... el tiempo. En el menú de opciones, como suele pasar en todos los juegos de fútbol, podías establecer la duración de cada tiempo, pues el que viene por defecto es muy corto, excesivamente corto, diría yo, pero bueno, como digo, podéis cambiarlo, porque si no, no te da tiempo ni a aprender los controles.


Lo de poder poner tu nombre era algo muy... ejem... original


    Y ya está... el juego no tenía más. Este eral el típico juego de Code Masters con el que sentías que te habían estafado (cosa que pasaba más de lo que me hubiera gustado reconocer). Por ello, tan solo jugué unas pocas partidas, por aquella época ya tenía muchos juegos que, de verdad, valían la pena, pero como decía, quería hablar de este juego más por ser una curiosidad que por la "calidad" que pudiera atesorar. Un juego que se adelantó muchos años a cierta saga que, bueno sí, resultó más espectacular y tal pero que, igualmente, se centraba en el fútbol callejero. Con un poco más de ganas y cuidado, podría haber salido algo mejor. Imaginad tan solo que tuviera un modo campeonato, unos controles más precisos, y varios escenarios, con tres o cuatro me hubiera conformado. Y bueno, que hubieran diferentes equipos tampoco hubiera venido mal, aunque todos compartieran sprites y colores. Kick Off solo usaba dos colores, uno para cada equipo, tenía gráficos mucho peores, pero por su jugabilidad, era muchísimo mejor. Pues algo que tuviera un término medio podría haber sido la caña, pero no, tuvimos un juego mediocre que te engañaba con una carátula tremendamente chula. ¿Lo recomendaría?... solo si te gustan las rarezas. Bueno, a ver. Podría recomendarlo porque, al final, es un juego de Spectrum que intentó hacer algo diferente, y eso hay que reconocérselo, pero poco más, así que, sin más que decir, me despid... ah, sí, cierto... que, seguramente, este sea el "verdadero" final de esa "mini serie" que quería dedicarle a Code Masters y que comencé cuando estaba haciendo la instrucción en Ceuta... aunque, es posible, que termine hablando de uno de los juegos de carreras más importantes que tuvo la primera PlayStation y que yo, ejem, no llegué a jugar, por lo que saldrá en mi sección favorita, "juegos que no pude jugar porque no soy millonario y no podía comprarme todos los juegos del mundo y/o porque no pude encontrarlos en su día en ninguna tienda"... sección que, como comprenderéis, tiene un nombre más corto porque sería una locur... bueno, pues eso . ¡Hasta la próxima!


viernes, 5 de julio de 2024

International Rugby Simulator

    


    Bueeeno, bueeeno, bueeeno, y aquí tenemos, ¡por fin!, otro juego de la (yo pensaba que prematuramente extinta) "miniserie" sobre Code Masters, esa miniserie que ni me acuerdo ya cuando fue su última entrega. Y este juego me ha dado problemas, bastantes. No encontraba una rom que funcionara bien con mis emuladores (en la tablet tuve varios pero en ninguno funcionaba), y en el PC solo ha funcionado en RetroArch, un "multiemulador" que tiene soporte, por ejemplo y como es evidente, para juegos del ZX Spectrum... pues bueno, hoy toca, ni más ni menos, que la putísima mierda (como diría Nestor del canal de YouTube "Con Cinco Duros") de "International Rugby Simulator". Y pensaréis, con razón, si tan mierda es este juego, ¿por qué cojones lo traes a tu blog? Primero que nada, porque es mi blog y traigo lo que me da la gana, segundo, porque fue el primer juego deportivo que probé en el Spectrum y porque, en realidad, le eché más horas de las que estoy dispuesto a reconocer.

    Pensad un poco. Yo era un adolescente con un sistema "de juegos" muy básico y pobre, pero también era bastante fanático del fútbol, y como fuera, no había encontrado ningún juego de fútbol (aún) que valiera la pena, de hecho y como ya he dicho, no había tenido ningún juego deportivo (y mira que los había) para mi Spectrum. Así que al ver la horrenda carátula del programa en mi papelería de confianza, y con más desconfianza que en un callejón oscuro de una ciudad desconocida a media noche, decidí comprarlo... porque encima es que me lo compré original.

    Antes de nada, debo decir que mi afición al rugby es la misma que la que tengo a depilarle los sobacos con una cortadora de césped, o sea, CERO, pero como ese deporte "se parece" al fútbol pensé que sería un buen sucedáneo. Sabiendo eso, entenderéis que mi conocimiento de dicho deporte es el mismo que tengo del idioma sumerio, o sea, MENOS que cero, por eso, como si fuese a servir de algo, me leí las escuetas instrucciones del juego, y me quedé to'loco... ¿no podías hacer pases hacia delante?, ¿qué era eso de las "melés"?, ¿por qué ambos equipos se alineaban en los saques de banda?... no os preocupéis, no voy a dar ninguna clase sobre este aburri... quiero decir emocionante, deporte.



El halo en la cabeza indica el jugador que estamos controlando... ¿qué creíais?, ¿que era un muerto que ha pedido que le dejen bajar a la Tierra para jugar un partidito?... ni que esas cosas sucedieran...


    Dejando las coñas a un lado, el ver el sellito de "Code Masters" me daba cierta confianza (más o menos XD), y pensé que debía ser divertido y... ¿qué coño?, cuando estás aburrido un lluvioso jueves por la tarde y no tienes internet ni tele "de pago", hasta un superbásico juego de rugby te podía ser divertido.

    Una de las cosas más obvias, es que carecía de cualquier tipo de licencia, no jugabas ninguna liga en particular, no tendrías nombres de ninguna superestrella ni nada así, aunque tenía un detalle "bonito", y era que podías cambiar los nombres a los equipos... aunque no sirviera de mucho, en realidad.

    En cuanto a los modos de juego no es que tuviera demasiados, podías jugar un partido contra la máquina o un colega, o podías jugar una liga, cosa que, obviamente NADIE EN SU SANO JUICIO haría.



Huuuum no, no tengo ni puta idea de lo que está pasando en pantalla



    Debo reconocerle, a pesar de todo, que el número de jugadores en pantalla es bastante elevado, podéis verlo en las capturas, y aunque su movimiento no es muy fluído no se dedican a dar vueltas sin sentido por el campo como si sucedía en algunos juegos de fútbol (algunos de gran renombre, he de decir), por lo que "más o menos" se puede decir que iban a lo que tenían que ir.

    Si os fijáis, he dejado los bordes en las capturas, porque en realidad eran un indicativo (más necesario de lo que podéis pensar), ya que así sabíamos qué equipo tenía el balón... sí... como digo, era una medida bastante necesaria. Entendamos que esto no es fútbol, que es un deporte al que yo no estaba acostumbrado, y que el juego en si era bastante cortito en todos los sentidos, por lo que seguir la acción era complicado a veces, ya que el balón podía pasar de un equipo a otro sin que te dieras cuenta.



Aunque parezca coña, el público está mejor representado que en los FIFA de la primera PlayStation...


    Como no conozco las reglas del rugby real, no sé como de fiel era este juego en ese sentido, solo sé que el equipo que sacaba, como en fútbol americano, lanzaba un patadón al balón para mandarlo lo más lejos posible para empezar el juego (¿de qué te sirve tener el saque si le das la posesión al equipo rival?), pues bueno, el equipo rival, en posesión del balón, debería atravesar la línea de gol o intentar hacer un gol de campo, esto, como digo, es prácticamente igual que en fútbol americano, aunque con un poco más de "fluidez" (con muchííííííííííííííísimas comillas), y digo esto, porque el que el balón se caiga al suelo o se plaque al que lo lleva, no hace que el juego se pare, no hay tantos tiempos muertos por así decir. Eso sí, en ocasiones se forman las melés, aunque creo que ese no es el nombre oficial (bueno, lo he buscado y sí, se admite "melé", aunque también se les llama "scrum"). Al parecer, y digo "al parecer" porque en el juego ni te das cuenta, es la manera en la que se sacan (por así decir) las faltas "leves"... pero como digo, no quiero explicar nada del deporte real (XD), sigamos. A efectos prácticos, lo que vemos en el juego, es que el árbitro pita (con un sonido menos trabajado que el vestuario de Tarzán), que se forma la melé, y que el que más fuerte empuje se lleva el balón. Para hacer fuerza, el jugador, solo tiene que pulsar izquierda y derecha alternativamente, lo cierto es que no costaba mucho ganar el balón.

    El juego tiene su mérito, lo reconozco, pero el propio desarrollo del rugby en si me parecía tremendamente aburrido, costaba la vida acercarte a la zona de meta del contrario, y marcar un "gol de campo" se te hacía a veces más atractivo aunque diera menos puntos.



No, no es un "pasillo de honor", es un simple "saque de banda"

 

    De todas formas, y ante la carencia de otros juegos deportivos, acabé echándole horas, como ya he dicho, aprendí a hacer pasas "hacia atrás" para evitar que me placarán, siempre ganaba las melés y aprendí también a lanzar goles de campo para marcar "puntos extra", también averigüé que si hacías un "touchdown" (utilizando jerga de fútbol americano ya que, al final, es lo mismo) tenías, al igual que en el deporte de masas de América, una jugada "extra" que te permitía ganar aún más puntos... y sin ser un juego que esté en mi top... no sé... ¡300!, es un juego al que le tengo cierto cariño, ya que recuerdo jugarlo con una mueca de entre desconcierto y concentración que me haría parecer un vampiro de "Buffy Cazavampiros", cada "gol" que marcaba me parecía un logro. Gráficamente es muy simple, el sonido es casi inexistente y la mayor parte del tiempo no sabes lo que está pasando en pantalla... hasta que te acostumbras, pero de todas formas creo que es un juego que solo puedo recomendar si te gusta el rugby, obviamente, y eres capaz de soportar su soporífero desarrollo.

    Y siendo sinceros, creo recordar que este es el último juego de Code Masters del que quería hablar. Curiosamente, no he hablado de Dizzy, una de las sagas más conocidas de los primeros años de la empresa británica, y eso es, obviamente, porque nunca jugué ninguno de sus juegos ni tampoco me atraían. Pero lo que sí quiero hacer es hablar de Colin MacRae Rally, uno de los mejores juegos de rally de la primera PlayStation... juego al que nunca jugué, pero que sí quise probar, por lo que lo veremos (un año de estos... ), en la sección "Juegos que no Pude Jugar", y con ello dejaré cerrada esta "serie" sobre Code Masters. Y me queda una sensación agridulce, ya que fueron juegos que aunque me divirtieron, no resultaban tan divertidos como creía recordar, y ya tenía un recuerdo bastante turbio XD. Y no es por sacar pecho y orgullo patrio, pero los juegos de compañías españolas como Topo Soft o la propia Dinamic me parecían muy superiores, incluso los más simples, imagino que por eso había tanto pique con las revistas británicas de videojuegos... pero bueno, no quiero alargar esto más. ¡Hasta la próxima!




sábado, 4 de noviembre de 2023

SAS Combat Simulator



    Hoy volvemos al Spectrum, con esa "pseudo mini serie" sobre Code Masters que me he inventado, pero para variar, no se trata de un juego deportivo, sino de un shooter en toda regla, vamos, un juego de disparos de toda la vida. Si recordamos lo que dije en mi primera entrada sobre esta compañía, Code Masters es de origen británico, y el extraño nombre del juego hace referencia a un cuerpo de operaciones británico, en español Servicio Aéreo Especial (en inglés, las siglas de dicho cuerpo, forman el SAS que va al principio del nombre de este juego y, cómo no, debían meter el "simulator" como fuera, y como el juego era de disparos pues... pos eso, que no se comieron mucho la cabeza a la hora de poner nombre al juego.

    Siendo sinceros, esperaba que este juego fuera una especie de Commando del baratillo, un juego vertical de tiros y poco más, yo con eso ya me conformaba, pero lo cierto es que tenía cosillas interesantes, no especialmente originales, pero sí cosillas que no tenía Commando, al menos en su versión de Spectrum.

    Creo recordar que este juego me lo pillé original en una papelería que había en mi barrio, sí, en aquella época podías comprar videojuegos en los lugares más pintorescos. Vi la carátula y la temática y, como tenía algo de dinerillo, pues me lo llevé a la saca. No hay mucha historia en ése sentido, se podría decir que el nombre de la compañía hizo la mitad del trabajo a la hora de convencerme para comprarlo, y bueno, no me voy a alargar mucho en el prolegómeno.


Wellcome to the jungle

El del centro, nosotros somos el del centro 

    SAS Combat Simulator era un shooter 2d bastante tradicional, obviamente,  pero se alejaba un poquito de ser el típico shooter vertical estilo Commando ya que los niveles tenían una estructura más "compleja", nada que nos volase la cabeza, obviamente, pero en los diferentes niveles debíamos movernos tanto en sentido vertical como horizontal, ya que, como digo, la estructura de los niveles era más diversa. Por hacer una comparación, se podría decir que los niveles eran un poco a lo Mercs, y de hecho, tiene más semejanzas con dicho juego. Como es de suponer, en los niveles de disparos debíamos llegar al final de cada zona acabando con todo enemigo posible e intentando, lógicamente, que nos quitasen las menos vidas posibles, recordemos que en aquellos tiempos teníamos "vidas" (XD, qué recuerdos), y si las perdíamos todas pues... a la porra. Para acabar con nuestros enemigos disponíamos de una ametralladora, o fusil de asalto, el juego no lo deja claro. También teníamos las inevitables granadas, que podían matar a varios enemigos a la vez y... también disponíamos de vehículos, ¿guat?, sí, vehículos, o vehículo, en singular.

    A lo largo de los niveles, podíamos encontrar el símbolo de Code Masters, y al cogerlo, podíamos obtener granadas o un vehículo de combate que nos permitía ir más rápido y soportar algo de daño, su manejo era, como cabe esperar, igual o más ortopédico que el manejo del soldado protagonista, pero en la época no parecía tan malo.

    Otra cosa que diferenciaba este juego de Commando (siento si nombro mucho a dicho juego, pero es que en aquella época era mi referencia de lo que debía ser un buen shooter, al menos en los 8 bits), era que, en ciertos puntos de los niveles, salían "jefes" (por llamarlos de alguna manera), como esa especie de tren que salía en el primer nivel y contra el cual, nuestro vehículo, podía ser la diferencia entre la vida y la muerte.


Siendo sincero, el marco del juego me molaba
 

   A parte de los niveles de disparos, el juego poseía también niveles con perspectiva horizontal en el que el juego se convertía en una versión (muy) mala de Green Beret, o mejor, se parecía a una especie de "kung-Fu Master" pero malo, muy malo. En dichos niveles veíamos a nuestro protagonista desde una perspectiva lateral y debíamos enfrentarnos a enemigos exactamente iguales a nosotros. La diferencia con los niveles "de disparos", es que aquí debíamos liarnos a navajazos... o algo así, ya que la animación del prota era bastante ridícula. Tanto es así, que la primera vez que me llegué a ese nivel no sabía si estaba dando patadas o qué. Literalmente, nuestro personaje se limitaba a levantar la mano a la altura de la cintura, con la misma agilidad que habría mostrado Stephen Hawkins haciendo parkour si le hubiera dado por eso en lugar de por la física. Dejando a un lado el torpe control del personaje en dichos niveles, lo cierto es que daba variedad al juego, cosa que, en parte, se agradece.

    Como os podéis imaginar, el "fuerte" del juego eran los niveles de disparos, que aunque no eran la gran cosa, conseguían mantener distraído al jugador, era más divertido, tenías ítems que recoger y, su calidad media, era más alta, aunque nada para tirar cohetes.


Nada como un Jeep para atravesar una zona repleta de enemigos 

    En cuanto al apartado técnico pues... las capturas lo dicen casi todo, gráficos bastante pobres que hacen que los de Commando (sí, ya) parezcan de PS5, de sonido ni hablemos. Pero lo que menos me gusta del juego son los propios gráficos, ya no por su calidad, sino por su diseño, nuestro ¿soldado? protagonista bien parece un montón de pixels puestos al azar, mientras que nuestro rechoncho amigo de Commando era perfectamente reconocible al tener unas proporciones más agradables. Los colores de algunos niveles son también bastante... eeeh, digamos que, desafortunados. Vale, el primer nivel está bien en ése sentido, de hecho, es el mismo color que usa de base el inefable Commando, cosa no tan rara teniendo en cuenta la escasa paleta de colores de la que disponía el Spectrum. Pero hay niveles que mezclan el negro con el verde, imagino que para simular una jungla, y lo cierto es que no es una mezcla que siente bien al Spectrum. 


Ahora que me fijo... La única diferencia de nuestro personaje con los enemigos era el color del uniforme, vamos, como en Commando...

    SAS Combat Simulator tiene también un defecto bastante habitual en los shooters del Spectrum, y es que el tamaño de sus balas era demasiado pequeño, sí ya sé cómo funcionaban los gráficos del Spectrum y demás, en su día hice mis pinitos con la programación, pero hostias, que te mate una bala que no has visto porque se confunde con el escenario es una puta mierda, ya sea en Spectrum o en la vida real (?).

    El juego, como creo haber dejado bastante claro, no era una maravilla, pero entretenía, y de no haber tenido en mi posesión cierto juego que ya he nombrado varias veces, sí, me refiero a Commando, seguramente le habría dedicado mas horas a este... o quizás no, ya que también tuve el Mercs y algún juego de naves de calidad bastante mayor. Y ojo, que no quiero desmerecer éste juego, como digo, tenía cosillas interesantes, como los vehículo, los "bosses", los niveles de navajazos (aún con sus fallos), y se veía ganas de crear algo, un poco, diferente, o mejor dicho, de acercarse a shooters más modernos, que lo consiguieran o no ya es otra cosa. Con todo esto quiero decir que el juego no es malo, no es ninguna maravilla, obviamente, pero si eres un fan del Spectrum y no lo conocías, pues quizás deberías echarle un vistazo, pero si eres un fanático de los juegos de acción trepidante, mejor juega Commando (sí, ya paro), ya que este tiene una jugabilidad más lenta y sosegada, y lo que menos queremos en un juego de acción es que sea lento y sosegado XD, resumiendo, que lo probéis si queréis, os puede distraer un buen rato, pero lo más seguro es que no os enganche del todo. De hecho, yo ni siquiera lo terminé, en parte porque, en mi opinión, es más difícil que... ejem... Commando, o quizás es que me sentía menos motivado con este juego, pero mientras al juego de CAPCOM le podía dar una vuelta completa (te dejaba seguir jugando pero aumentando la dificultad), a este no llegué a tanto, aunque conociendo a la Code Masters de la época, no creo que fuese muy largo. Pero bueno, que me alargo más de lo que debería. El Spectrum tiene muchas alternativas mejores en el género shooter, pero podéis probarlo si sois curiosos.


¡Que la acción no decaiga!

    No sé si este será el último capítulo de esta "miniserie", ya que todavía hay un par de juegos de los que quiero hablar pero me está costando emularlos... quizás, y sólo quizás, hable en su lugar de algún juego de Code Master de la época de la primera PlayStation que nunca pude jugar, y así cubro dos "secciones" o "series". Pues eso, que juguéis a lo que os de la gana.



domingo, 15 de octubre de 2023

Advanced Pinball Simulator

 


    Hoy traigo el segundo "capítulo" de esa serie de la que hablé hace ya algunas entradas... ejem... mi idea era hacerlo más seguido, pero bueno, estoy teniendo problemillas para emular los juegos de los que realmente quiero hablar, pero es lo que hay, hoy tenemos otro, que ya es algo (equisde). Esa serie de la que hablo es, ni más ni menos, que una sobre Code Masters, una editora de juegos británica muy famosa en la época de los ocho bits y de las pocas compañías europeas que supo ir adecuándose al avance de la industria. Pero no me quiero alargar mucho con explicaciones ya que ya lo hice en el primer juego.

    El juego de hoy es uno de pinball... por si no lo habíais adivinado por el nombre. Ya sabéis, las maquinitas esas de bolas que eran tan populares en los bares antes de la llegada de las máquinas de videojuegos.

    En su día, yo gasté alguna que otra moneda en aquellas máquinas, mucho más ruidosas y escandalosas que los videojuegos, por cierto, ya que cada vez que la bola chocaba con algo sonaba alguna musiquilla o algún ruido específico, eso, a parte de la propia musiquilla que pudiera tener la máquina. Además eran también muy llamativas por la cantidad de lucecitas resplandecientes que tenían... como digo. En su día gasté algunas monedas, pero aunque me llamaban la atención aquellos mamotretos, nunca me engancharon tanto como los videojuegos, tanto es así, que la última vez que jugué a una máquina pinball fue en el año 95 en un bar de Algeciras... ¿que como recuerdo unos datos tan específicos de algo que, en el fondo, no es tan importante?... pues porque en el 95 hice el servicio militar, en Ceuta, y en uno de los permisos, cogí el barco de regreso a la península demasiado tarde, por lo que me quedé sin "conexión" para regresar a mi ciudad... vamos, que perdí el autobús, por lo que tuve que llamar a alguien para que me recogiera, y mientras esperaba, entré en un bar a tomar algo y vi una máquina de bolas. Joder, tenía hasta una pantalla de esas que se llevaban mucho en la época... no sé cómo explicarlo. Una pantalla luminosa con "pixeles" rojos como puños. No, si tenéis que haber visto alguna similar, se suelen utilizar como señalizadores, o para mostrar mensajes en algunos lugares...bah, da igual. La cuestión es que la máquina era de Mario bros. sí, el hermano del Mario verde, y estaba muy chula porque combinaba los pinball con los videojuegos, ya que al realizar ciertas acciones, la bola se detenía (quedaba enganchada en no recuerdo dónde), y pasabas a controlar al Mario en la pantalla esa de la que he hablado, ok, se movía sólo y tú sólo hacías que saltara pulsando uno de los botones, pero molaba mucho... ¿y que tiene todo éso que ver con el juego del que quiero hablar hoy?, pues entre poco y nada, pero como el juego en si no tiene mucha chicha, me apetecía contar una anécdota relacionada con el tema para largar un poco (de eso trata mi blog, en realidad, equisde), pero sí, creo que va siendo hora de que hablemos del juego en si.


¿Véis esta captura?... acostumbraos

    APS (me niego a escribir el nombre completo), es, ejem, un juego de pinball, no tiene más. Bueno sí, tiene algo más que contar, no seamos duros con el pobre juego. Lo cierto es que, a pesar de la simpleza gráfica, sólo tenéis que mirar las imágenes, el juego era bastante divertido. De hecho, ¡tenía hasta historia!... sí, un juego de pinball con argumento. Y era bastante bueno, aunque no muy original, ya que metía a magos poderosos y hechizos en un juego en el que, la historia, pues importa más bien poco, aunque sirve de excusa para las acciones que debemos realizar en el juego... como si fueran necesarias dichas excusas. 

    Este es otro de esos juegos que no sé cómo lo conseguí (XD), ya sabéis, le pides a un amigo que te grabe una cinta con juegos y te graba cosas que ni sabías que existían... una época muy rara la del Spectrum, pero la cosa es que, el juego, era bastante divertido... y ojo, cuidado, que estoy pensando que recuerdo tan poco cómo me hice con este juego, que estoy empezando a pensar que lo compré (XD). Lo que pasa es que yo compraba muchos juegos de Code Masters, solían hacer juegos de una calidad decente, recordemos la máquina de la que estamos hablando, y de géneros muy variados, por lo que si me compraba un juego de deportes, o de algo que no fuera "acción" propiamente dicho, lo más normal es que fuera de Code Masters (o distribuidos, como en este caso). Pero me estoy yendo por las ramas otra vez... hablo y hablo y no digo nada.

    Por si alguien no sabe lo que es un pinball. Los pinball eran unas máquinas (o videojuegos) en los que tenías que "mover" una bola sobre una mesa (o escenario, si hablamos de un videojuego), solo que no "mueves la bola", tú sólo puedes golpearla con los "flippers" e intentar dirigirla hacia donde quieres enviarla. Las mesas, obviamente, tenían cierta inclinación para que la bola regresara hacia los flippers y el jugador pudiera golpearla. Normalmente, entre ambos flippers, había un agujero, y si la bola caía en dicho agujero, perdías una vida (o una bola, que al final es lo mismo). Dependiendo de la mesa, y de ciertas circunstancias, la bola podía recuperarse, o incluso podía aparecer un mecanismo entre los flippers que nos dieran "protección" extra. También dependiendo de cada máquina, y de las circunstancias, podían haber pasillos laterales que también podrían hacernos perder la bola. Como juegos que son, se nos podían conceder bolas extra al llegar a determinados puntos, y realizar ciertas acciones (golpear zonas y aparatos de la mesa), podían hacernos ganar muchos más puntos y... las posibilidades eran infinitas, podías encontrar desde mesas muy simples a máquinas con enorme cantidad de artilugios, y todo con mucho "brilli brilli" y musiquita electrizante. Pues a alguien, en algún momento, vio que los videojuegos estaban comiéndole terreno a las máquinas de pinball y decidieron dar el paso... hacer videojuegos de "género" pinball... pues aquí tenemos uno de los ejemplos más antiguos. Seguro que hay videojuegos mucho más viejos, pero este es el primero que yo jugué, y por eso está aquí.


Podría ser la misma captura de arriba y nunca lo sabríais... o sí, no sé cómo de observadores sois cada uno de vosotros

    Ni siquiera voy a hablar de los gráficos, ya lo estáis viendo. Una mesa muy simple, aunque con dos parejas de flippers, a diferentes alturas, para golpear la bola, y con diferentes elementos familiares para los que jugaron a ese tipo de juegos en su día. De lo que si quiero hablar es de la música... ¿qué?, ¿que os sorprendéis de que hable de la música de un juego de Spectrum?... pues da la casualidad de que, a pesar de lo humilde que era el Spectrum en lo que a sonido se refiere, lo cierto es que hubo gente que supo sacarle un gran partido. Y este es uno de esos casos. De hecho, me pasa a menudo con el Spectrum, el tema musical que suena en el menú, era uno de esos temas musicales que tenía grabado en el cerebro pero que no conseguía recordar dónde lo había escuchado. Lo mismo me pasó con los temas de Cabal, Typhoon (a ver si consigo que funcione la versión de Spectrum para hablar de dicho juego), Xecutor y algún que otro juego más... pues eso, que la música mola mucho. ´

    Lamentándolo mucho, tampoco puedo hablar mucho de la jugabilidad, joder, estamos hablando de un juego de pinball, tenías un botón para lanzar la bola a la mesa de juego, y un botón para cada flipper, o mejor dicho, un botón para los flippers de la derecha, y otro para los de la izquierda (mirad capturas), a parte de eso no puedo decir mucho más, sólo que debías realizar ciertas acciones para conseguir ciertos objetivos... sí, sé que no es que sea muy específico, pero es que es así, podías ir destruyendo el castillo que se ve en la pantalla, podías conseguir una poción (ni me preguntéis para qué servía), y más cosas, el problema es que a mí eso me daba igual, lo único que me importaba era hacer puntos, muchos puntos, cuantos más mejor, lo demás me daba igual. Lo que sí podría decir es que el movimiento de la bola no era todo lo realista que podía ser, pero tampoco le vamos a pedir físicas reales a un ordenador de ocho bits de los años ochenta. Una cosa en la que acabó de pensar, es que hay que agradecer enormemente que el fondo sea negro, ya comenté sobre el Arkanoid II, que los fondos de dicho juego eran demasiado complejos en ocasiones, y que a veces dificultaban seguir el movimiento de la bola, eso aquí no pasa, siempre tenéis una visión perfecta de la bola, por lo que aunque su física no sea realista, al menos no perderéis una bola por no saber dónde está la susodicha.


Pongo esto para dar algo de variedad, no creáis...

    Comentar que el juego tenía modo de hasta tres jugadores, pero no os flipéis, cada jugador debía esperar su turno, cosa que también sucedía, por cierto, en máquinas de pinball con opción para varios jugadores.

    En el menú principal podías ver la historia, en perfecto inglés, por supuesto, o incluso las instrucciones del juego para entender lo que tenías que hacer, pero una cosa que me llamó la atención es que no podías redefinir controles (aunque parezca una tontería, es la razón por la que no he hablado de este juego mucho antes).

    Debo decir, porque puede ser que esta entrada tenga un tono bastante ambiguo, que el juego me encantó en su día, me lo pasaba pipa, era un juego sencillote, sin complicaciones, al que podía jugar horas y horas únicamente intentando superar mi propio récord, récord que tenía apuntado en un papelito y que iba actualizando de ser necesario. Recordemos que el Spectrum no podía guardar partidas... o sí... bueno, es complicado, pero digamos que sí tuve juegos que podían guardar partida. Obviamente, las sensaciones no tenían nada que ver con las que te daba una máquina real de bolas, ni siquiera la de otros videojuegos del género, pero era entretenido, podías echar toda una tarde tranquilote y sin frustraciones... no tenías "niveles" que pasar, ni enemigos que te mataran porque el control del personaje era una basura, de hecho, yo diría que es de los videojuegos de pinball más justos que he jugado, no tienes la sensación de que pierdes bolas porque al juego le ha dado la gana (o al menos no tanto como en otros juegos). Y realmente no tengo mucho más que decir, este es de esos juegos que ponía mientras merendaba tranquilamente, precisamente, porque me podía relajar jugando a él, cosa que, creo yo, es una de sus mayores virtudes. Evidentemente, si te mataban estando a punto de batir tu récord, sobre todo si es un récord ya importante, pues puedes darte un poco de rabia, pero no es la rabia impotente que te producían otros juegos. Lo cierto es que lo recuerdo con bastante cariño, y como digo, debía haber hablado antes de él, pero no podía jugarlo con el emulador anterior porque no tenía opción de reconfigurar teclas y... bueno, es complicado. Pues sin más me voy despidiendo, me gustaría recomendarlo, pero entiendo que hay decenas de videojuegos del mismo tema mucho mejores, y que en mi caso, el peso de la nostalgia puede hacer que lo vea mejor de lo que era, pero bueno, si os apetece, podéis probarlo, eso sí, no esperéis realismo ni un juego súper complejo. Pues lo dicho, hasta la próxima.

   

Sí, no tenía ganas de echar otra partida para hacer una captura de "game over", si al final es lo mismo...

miércoles, 19 de julio de 2023

BMX Freestyle Simulator




    Tenía pensado hacer una entrada especial hablando de varios juegos de Codemasters para el ZX Spectrum, pero hay un par de dichos juegos que me está costando emular, así que he decidido convertir dicho "especial" en una especie de "mini serie" cuyos capítulos iré sacando según me venga en gana... ejem... ¿que por qué no he hecho otras mini series de otras compañías?, pues muy simple. Compañías como SEGA o CAPCOM nos dieron ENORMES juegos para casi cualquier plataforma, juegos tan buenos que se merecían sus propias entradas, pero el caso de Codemasters, en el caso del Spectrum, es diferente, ya que la mayoría de sus juegos eran bastante sencillotes y de los que, la mayoría de las veces, no hay mucho de lo que hablar, de ahí que quisiera hacer una sola entrada hablando de, al menos, CINCO de sus juegos, así de simples eran. Al ser este el primer capítulo, hablaré, muy por encima y sin querer profundizar, de Codemasters.
 
    Codemasters es una empresa británica que nació en 1985 con ex trabajadores de otra compañía británica llamada Mastertronics, se hizo un nombre gracias a un juego de plataformas y aventuras llamado Dizzy y "vomitó" también una gran cantidad de juegos más simples y menos exitosos. Más tarde, acabó migrando a consolas de 16 bits, sabiendo adaptarse, al contrario que muchísimas otras compañías de la época, pariendo, por ejemplo, el juego de los Micro Machines. No sólo vivían del software, ya que fueron los responsables del Game Genie, ya sabéis, esos aparatitos con los que podíamos trucar juegos en diversos sistemas. Codemasters no sólo sobrevivió al salto de los ocho a los dieciséis bits, sino que su paso a los treinta y dos también fue exitoso, siendo responsables, por ejemplo, de la serie TOCA o el magnífico Colin McRae Rally. El éxito de la compañía fue tal, que en 2020 fue adquirida por la malvada EA, siendo de esas que, por ahora, no han sido regurgitadas por dicha empresa, siendo así una de las pocas compañías europeas que no solo sigue viva desde la época de los ocho bits, sino que además cosechó tremendos éxitos por el camino. Como digo, no quiero profundizar mucho, pero Codemasters sacó juegos para casi todas las consolas habidas y por haber desde la época del Spectrum, y es un ejemplo de cómo una compañía relativamente pequeña puede adaptarse a los nuevos tiempos y convertirse en un gigante de la industria.



Cuidado con los charcos, los carga el diablo 


 Antes de empezar a hablar del juego en sí, me gustaría decir que todos los juegos de los que vamos a hablar en esta "mini serie" se engloban en la colección "Simulator". Una colección que sirvió para dar salida a juegos de múltiples géneros, desde el bélico hasta el rugby, pasando por las máquinas de pinball. Espero, por cierto, conseguir cargar al menos dos juegos más (ya tengo capturas de varios juegos) para que la mini serie no quede reducida a "mini mini serie".
 
    Tras esta intro, no sé si más larga de lo habitual, y sabiendo ya un poquito sobre Codemasters, si es que no sabíais nada de ella, me gustaría empezar (por fin) con el primer juego del que quiero hablar en esta mini serie. BMX freestyle Simulator... al que para no volverme loco, llamaré simplemente BMX a partir de ahora. Como el nombre podría hacernos sospechar, el juego va de bicicletas BMX, muy populares en los 80/90, antes de que las bicis "de montaña" arrasaran el mercado (al menos en España, no sé cómo será en el resto del universo). de hecho, yo tenía una BMX, era mi mayor tesoro en aquella época... hasta que me la robaron... pero bueno, no quiero hablar de esa puta mierda de recuerdo, uno intenta no ser racista ni tener prejuicios con la gente de ciertos estratos sociales y, por confiado, le pasa lo que le pasa... peeero de eso no va mi blog. A mí me encantaba mi BMX, era de las baratas, pero me daba igual, era blanca con detalles en azul y disfrutaba yendo al "bosque" a pegar saltos y a hacer el idiota, sólo o en compañía, me daba igual. En ocasiones iba con varios amigos a pasear a muchos kilómetros de nuestro pueblo sin que nuestros padres supieran nada... ya sabéis cómo es la adolescencia, y cogíamos por caminos por los que las cabras no querrían pasar... peeero mi blog no va de eso. Me encantaba lanzarme por cualquier pendiente para luego saltar pasando por encima de un tablón colocado sobre unas piedras... joder, incluso aún tengo una cicatriz en el vientre por una mala caída en la que casi me clavo el manillar... peeeero mi blog no va de eso. Lo que quiero decir, es que me encantaba hacer el cabra con la bici, y por eso, cuando vi en la tienda este juego, con una carátula bastante atractiva, no pude evitar comprarlo, y menos al precio al que estaban los juegos en aquella época... cómo han cambiado las cosas.


Hala, mejor que el Tony Hawk ese


    Cuando llegué a mi casa, introduje la cinta en el lector de mi Spectrum y me quedé leyendo las confusas instrucciones del juego mientras esperaba a que este cargara, ya sabéis, en aquella época los juegos tardaban siete u ocho horas en cargar... Debo reconocer que, la pantalla de carga, era bastante bonita a pesar de su sencillez, la verdad. Incluso a día de hoy sigo sorprendiéndome de lo que algunos programadores podían hacer con el viejo Spectrum, al menos en lo que a imágenes estáticas se refiere.
 
    Pero bueno, vayamos a la "chicha". Este BMX, como era de esperar, era un juego deportivo de habilidad en el que debíamos superar varias pruebas. Solo podíamos avanzar de prueba si superábamos una marca impuesta por el juego, dicha marca dependerá, obviamente, del tipo de prueba. Se podría comparar con muchos juegos deportivos de la época del tipo juegos olímpicos, con la salvedad de que todas las pruebas estaban ambientadas en el mundillo BMX, vamos, que todas las pruebas las haríamos a lomos de una de esas hermosas bicicletas. La primera prueba era muy sencilla, teníamos que recorrer cierta cantidad de metros haciendo "el caballito", o sea, con la rueda delantera levantada. La prueba terminaría con nuestra descalificación si nos caíamos o si la rueda delantera tocaba el suelo. Esto que suena tan simple, podía ser un dolor de huevos si no entendías el funcionamiento del juego. Podías elevar o bajar la rueda delantera a tu antojo para evitar caerte, pero el más leve toque en el momento equivocado podía dar con tus huesos en el suelo. Además, en el suelo había charcos (creo que eran charcos), que hacían que nuestro ciclista resbalase forzando mucho su postura, y si no reaccionábamos a tiempo... pues a empezar de nuevo. Básicamente, todas las pruebas eran así, más de habilidad que de acción. El juego poseía además dos loops, por lo que al terminar la última prueba empezábamos otra vuelta más, pero con marcas más complicadas de superar.


Una carrera en la que ganas por ir lento.. Flash estaría decepcionado 


    A parte de hacer el caballito, también teníamos que pasar por el "halfpipe", ya sabéis, el "medio tubo" o como le llaméis en vuestros países y muy conocido por el "skating". Dicha prueba, mucho más fácil de lo que parece, nos pedía que diéramos un cierto número de giros en el aire... tranquilos, lo único que había que hacer era pulsar hacia abajo cuando la rueda trasera de la bici tocara en cierta zona del aparato, una linea blanca en la pare superior que veréis en la captura correspondiente. Lo único "complicado" era que debíamos mover siempre al ciclista en la dirección correcta, izquierda o derecha, para no perder velocidad y poco más. Otra prueba era, ¿cómo no?, el "salto de longitud". En ella debíamos pedalear para ir cogiendo velocidad y luego, al llegar a la rampa debías saltar en el momento oportuno, el juego te avisaba si habías pulsado el botón correcto demasiado tarde o demasiado temprano, lo cual DABA IGUAL ya que sólo tenías UN INTENTO, como en el resto de pruebas. Al igual que en las demás pruebas, debías superar una marca (en metros, en este caso), pero además debías asegurarte de caer bien, ya que si te caías... sí, descalificado y a empezar de nuevo. 
 
    Todas estas pruebas se veían desde una perspectiva lateral, que aunque no era muy espectacular, hay que reconocer que era lo ideal teniendo en cuenta el sistema del que estamos hablando, y además, los gráficos no estaban mal del todo.
 
    Una de las últimas pruebas (en la que me quedé haciendo las capturas), es la "carrera lenta"... sí... carrera lenta. En dicha prueba debías conducir la bicicleta lo más LENTAMENTE POSIBLE dando pequeñas pulsaciones arriba y abajo, que en realidad movía la bicicleta de izquierda a derecha ya que, en esta ocasión, veríamos la "acción" desde una perspectiva aérea en sentido horizontal. Cualquier toque con los bordes del escenario, haría que la bicicleta acelerara un par de segundos, lo cual es justo lo contrario de lo que queremos en dicha prueba. Es curioso que, aquí, llegar antes de tiempo, suponía nuestra descalificación.
 
    Tengo que decir que, para no tener que repetir mil veces las mismas pruebas, utilicé "salvados", y perdí la paciencia con la prueba de la carrera lenta. Las otras me parecen salvables, siendo para mí la más fácil la del halfpipe, seguida por la primera... la del salto no la entiendo muy bien, como digo, cada vez que la paso, es más por casualidad que por habilidad.
 Como suele suceder, este juego tenía modo "multijugador", aunque en realidad, los jugadores, debían ir turnándose. Para que no hubiera líos en ese sentido, debíamos escribir nuestro nombre antes de empezar, para así saber quién iba detrás de quién.


¡Qué recuerdos de golpes "in the boquino"!


    Hablemos un poquito del apartado técnico, aunque tampoco es que haya mucho de lo que hablar, en realidad. Los gráficos, como se puede ver en las capturas, son cumplidores y poco más, aunque debo decir que yo los recordaba mejores... o es un claro caso de nostalgia o quizás confunda este con otro juego y haya "mezclado" los gráficos en mi mente XD. Del sonido mejor ni hablemos, este es de los juegos más simples en ese sentido, aunque el Spectrum tampoco es que destacara precisamente por tener un potente chip de sonido. Pero si algo tengo que achacar a este juego, es algo que, precisamente, era muy habitual en el Spectrum, y es el pequeño tamaño de la pantalla de juego. Da igual la prueba, media pantalla estará ocupada por un, bonito, dibujo de un ciclista, que es el mismo que el de la pantalla de carga y que está ahí sólo para "hacer bonito", ya que no cumple ninguna función, además, un buen trozo de la mitad restante, la ocupa el marcador que indica qué jugador está haciendo y su marca actual.
 
    Viéndolo con la perspectiva del tiempo, parece mentira que Colin McRae Rally saliera de las manos de estos tipos (o de otros tipos trabajando para la misma compañía, ya me entendéis), ya que aquél fue un juego que revolucionó el género de carreras y, a la postre, nos dio un pequeño bocado de lo que el mundo de los juegos de carreras nos traería en el futuro.
 
    Y, así a lo tonto, en realidad, no hay mucho más que decir. BMX Freestyle Simulator era en juego que te podía divertir un par de tardes a lo sumo, carecía de la acción que nos podía proporcionar cualquiera de los múltiples juegos tipo arcade que tenía el Spectrum, tampoco tenía el reto de un Klax, por ejemplo, y la habilidad necesaria para pasártelo pasaba más por saber QUÉ DEBÍAS HACER en cada prueba que por tener una verdadera habilidad en los mandos. Tampoco llega, y eso es ya más grave, al nivel de juegos similares, con pruebas que van de lo tedioso a lo directamente aburrido. Si quería hablar de este juego, en realidad era por el amor que le tuve al BMX en su día, por como disfrutaba haciendo el idiota con mi bicicleta, y porque este juego estaba ambientado en ese mundo, y sí, porque quería hablar de Codemaster y su serie "Simulator", que tuvo juegos de géneros tan variados como inesperados. Y no queriendo alargar más, porque más no merece, me despido hasta la próxima.